Comer, rezar y amar: el poder de la buena cocina

El arte y la comida no tienen por qué andar separados, pues se trata de dos cosas que enriquecen el espíritu. Claro, no la comida que solo sirve de mero alimento, sino la que está hecha para satisfacer el placer del paladar.

No es por gusto que arte y comida se den la mano y se vean reflejados juntos en varias manifestaciones artísticas. El cine es una de ellas, y abundan películas cuya trama se desarrolla en una cocina. Si bien la concina no es el centro en este caso, sí lo es de alguna manera la comida. Se trata del filme Eat, pray, love (Comer, rezar, amar), una hermosísima película protagonizada por la conocida actriz Julia Roberts.

En este filme la comida desempeña un rol fundamental, pues la protagonista es una mujer que ha perdido los deseos de disfrutar la vida y lo nota cuando un día percibe que no le interesó para nada lo que había almorzado. Liz, que es el nombre de la protagonista, decide que quiere recuperar ese placer que significa saborear un buen platillo. Y, por supuesto, se va a Italia.

Allí, entre el vino, las pastas, las pizzas, esta mujer vuelve a sentir el placer de oler, probar y aprovechar al máximo una comida deliciosa. No fue por gusto que Ryan Murphy, el director del filme, seleccionara Italia como el escenario de este renacer degustativo de la protagonista.

Allí ella defiende que no importan los patrones de belleza que imponen a las mujeres una talla y un peso ideales, sino que vale la pena disfrutar de la comida sin que esto implique una culpa.

Esta película se estrenó en el año 2010 y desde entonces a la fecha se convirtió en un filme que brinda inspiración y sirve de impulso para tomar las riendas de la vida propia y lanzarse a rescatar los placeres que se daban por perdidos.

Muchas escenas de esta película tienen la comida como centro.

Aunque la película recibió un sinfín de comentarios negativos, lo cierto es que se trata de un bello culto a la importancia de sentirse bien con uno mismo. Y qué mejor receta para ello que “comer, rezar y amar”.

Cómo los generadores de luz pueden salvar de la ruina a un hostelero

Sería verdaderamente impensable que un hostelero pudiera quedarse en su etapa de mayor cantidad de clientes, sin corriente eléctrica. Sería como automáticamente irse a la ruina, y para quedarse bajo un manto de críticas y mala reputación que alejaría al más consagrado de los aventureros, resuelto a dormir en el más recóndito de los lugares.

El asunto es que la gente está dispuesta a la aventura, a lo desconocido, a lo nuevo, pero no a dormir, vivir, comer, sin corriente eléctrica, para echar a andar un ventilador o un aire acondicionado, ver la tv, bañarse con agua caliente, y degustar distintos platillos cocinados en ollas especiales de corriente eléctrica.

Sin embargo, nadie está exento de una falla en el circuito, en el cableado, puede una tormenta afectar la red nacional, o una eventualidad cualquiera interrumpir el abasto de energía eléctrica en el hostelero más refinado o excelente de España.

¿Soluciones? Miles. A la vuelta de la esquina cientos de generadores de luz de diferentes características, modelos, tamaños esperan porque los gerentes de hosteleros vean en ellos la solución a un problema que en la misma medida de básico e impredecible, sería devastador para el negocio.

El asunto está en invertir en un equipo que automáticamente una vez que se deje de abastecer el lugar se active, generando la corriente necesaria para alumbrar el lugar y garantizar al menos los servicios básicos de un negocio de este tipo.

Claro está que los dueños de los hosteleros deberían asesorarse sobre el funcionamiento y generación de los distintos generadores, puesto que no todos tienen las mismas características ni funciones. Digamos que el mercado tiene los que la gente necesita, ajustados a las funciones en las que vayan a ser utilizados.

Sucede también y no son pocos los casos de aquellos que se han negado a invertir en un generador eléctrico, tras el alegato de que son costosos ¿Han pensado acaso cuán caro sería levantar la imagen de un hostelero que deje a sus huéspedes una noche completa sin corriente eléctrica?

El asunto, quizás no parezca de tanta gravedad, pero los más preocupados por sus negocios hace mucho tiempo que tiene en los generadores eléctricos una garantía considerable en sus manos. La experiencia dicta que vale la pena.

La cocina: una de las puertas al amor

Recién se celebró San Valentín y seguramente una de las actividades más realizadas por las parejas a propósito de esta fecha fue una cena romántica.

Y es que, como dice un viejo refrán, el amor entra por la cocina, aunque sea la de un restaurante. Y precisamente de amor y arte culinario trata un libro que ya se ha convertido en un clásico de la literatura latinoamericana: Como agua para chocolate.

Laura Esquivel, la autora de este libro siente una gran atracción por la cocina, por lo que no puede dejarla fuera de sus textos.

Como agua para chocolate, que también tiene una versión cinematográfica, es una novela con elementos fantásticos, tan comunes en la literatura latinoamericana y denominados Realismo mágico. La protagonista de este libro se llama Tita y fue criada por la cocinera de su familia, por lo que desde pequeña aprendió la magia de la buena cocina.

Este libro tiene de todo: amor, pasión, tragedia, magia y cocina. En él se mezclan los estados de ánimo de la protagonista con las recetas que prepara. Cada mes del año viene con una receta y cada una de estas produce efectos fantásticos en quienes las comen.

Uno de los pasajes más atractivos del libro es cuando Tita prepara codornices en pétalos de rosa, porque debía deshacerse del ramo que Pedro, su amor prohibido, le había regalado. Se corta con las espinas y el platillo se cuece con la sangre hirviente de las venas enamoradas de Tita. ¿El resultado? Hay que buscarlo en libro, repleto de mexicanidad y de alusiones a momentos históricos trascendentales en el país.

Como agua para chocolate es también una novela sobre la mujer, y específicamente sobre la mujer latinoamericana. Sus personajes femeninos son complejos y transgresores.

En fin, que es una referencia obligada para los amantes de la literatura, el amor, y la buena cocina.

Compartimos como adelanto el índice del libro.

I. Enero. Tortas de Navidad……………………………………………………………………………………..5
II. Febrero. Pastel Chabela…………………………………………………………………………………….12
III. Marzo. Codornices en pétalos de rosas ……………………………………………………………….20
IV. Abril. Mole de guajolote con almendra y ajonjolí …………………………………………………..27
V. Mayo. Chorizo norteño………………………………………………………………………………………35
VI. Junio. Masa para hacer fósforos………………………………………………………………………..42
VII. Julio. Caldo con colita de res……………………………………………………………………………48
VIII. Agosto. Champandongo………………………………………………………………………………….56
IX. Septiembre. Chocolate y Rosca de Reyes …………………………………………………………….63
X. Octubre. Torrejas de natas ………………………………………………………………………………..71
XI. Noviembre. Frijoles gordos con chile a la Tezcucana……………………………………………..79
XII. Diciembre. Chiles en nogada ……………………………………………………………………………..87

Aperitivos españoles.

Estimular el apetito con pequeñas porciones de alientos, antes de la comida principal o la cena, suelen ser muy comunes en restaurantes o en nuestros hogares. En muchos países, es una tradición su consumo solo en fechas importantes, pero en países como España, su uso es común en cualquier día de la semana.

Los conocido pinchos o tapas españolas (llamamos tapas o cocina en miniatura a los platos que sirven como aperitivo o durante coctel), son la preferida de muchos que desean degustar de entrantes exquisitos y de alta calidad, además de muy demandados por el turismo internacional cuando acuden a bares, tabernas o tascas españolas, como parte del turismo gastronómico español.

Cada región posee un sinnúmero de recetas determinadas por las tradiciones locales, en Andalucía, por ejemplo son muy famosas las cazuelas de espinacas con garbanzos, el pescaíto frito, los calamares rebozados, los chipirones a la plancha o los chupitos de gazpacho, siempre acompañados de un buen vino fino o manzanilla.

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En Madrid, sin embargo, es muy común el consumo de callos a la madrileña, pinchos de tortilla de patata, las mollejas al ajillo, las gambas en gabardina, los soldaditos de pavía o la morcilla y el chorizo fritos, acompañados de una cerveza bien fría o vermut.

En Barcelona, encontramos el conocido pan con tomate como acompañantes de la tapa de tortilla, además de las croquetas de bacalao, sardinas, anchoas, aceitunas rellenas, patatas chips con salsa, mejillones cabreados, caracoles en salsa, y todo tipo de pescados y mariscos procedentes del litoral.

Otros como el pulpo a la gallega, el lacón con pimentón, los berberechos al vapor, la empanada , deliciosos calditos gallegos, encurtidos, embutidos, jamones y quesos de los mejores del mundo, constituyen sin duda una experiencia espectacular.

Sin dudas la gastronomía española posee una sana y deliciosa tradición de aperitivos, acompañado siempre alguna bebida típica de la región .Según estudios esta tradición data de la época de Alfonso X mientras que según otros data de la de Alfonso XIII; pero es real que no hay una sola ciudad española que no tenga un aperitivo típico para acompañar a la bebida que se toma en momentos de diversión y ocio. Las tapas típicas españolas se han hecho populares en todo el mundo.

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